Antes de que mi mundo se derrumbara, lo tenía todo. Una exitosa carrera. Una casa de ladrillo rojo preciosa, donde podía relajarme frente a la chimenea. Un apuesto y devoto marido cuyos ojos azules y sonrisa encantadora siempre me hicieron sentir segura.
Cuando digo la hora de la muerte, mi voz es firme. Mis compañeros permanecen en silencio a mi alrededor con los ojos fijos en mí, confundidos, preocupados.
Nunca he perdido a un paciente hasta hoy.
Mis manos tiemblan dentro de los guantes de látex. Me deslizo por las frías paredes de azulejos. Mi corazón se acelera en mi pecho.
12-09-2024
9
Muy bueno, me gustó mucho aunque el final puede ser previsible