Esta novela marca el debut de la inspectora Erika Foster, una detective de origen eslovaco que trabaja en Londres. La historia comienza con el descubrimiento del cuerpo de una joven en un lago helado. Erika, que está lidiando con la pérdida de su esposo, se ve atraída por el caso y se enfrenta a la resistencia de sus superiores y colegas mientras intenta resolver el asesinato. La trama está llena de giros inesperados y mantiene al lector en vilo hasta el final. Bryndza crea un personaje complejo y realista en Erika, cuya determinación y vulnerabilidad la hacen muy humana. La novela explora temas de poder, corrupción y la lucha por la justicia en un entorno urbano oscuro y peligroso.